Le pica la espalda como loca y ya nos tiene a todos hartos. La veo venir con el pedido.
-¿Me rascás la espalda que me pica?
- Basta Guadalupe, rascátela vos
Y ahí se saca:
- ¡¿Pero no ves que no puedo, que tengo la cabeza para este lado?! ¿¡Estoy dada vuelta, no me veo la roncha!?
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