Vamos a Disco con las chicas y les compro dos huevitos de Bonafide, con dibujos rosas de Princesas de Disney. Pasamos por el gimnasio, se da el siguiente diálogo:
Merce, verdaderamente preocupada por el tema: Ojalá que Mariano también traiga sus huevos de Pascua, porque el mío de princesa no lo pienso repartir.
Martín: Yo tampoco, ¡y tengo uno asssí de grande!
Guada: Mentira, no existen taaan grandes. La abuela nos compró dos huevos de Princesas... ella tuvo la idea, pero no los queremos compartir.
Martín, peleador: Ah! ¿por qué? A mí también me gustan los Huevos de Princesas....
Guada, muy enfática y mirándolo fijo: Y vos, ¿por qué no te comprás uno del Hombre Araña?
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